León XIV profundiza el camino de Francisco y designa a una monja en uno de los dicasterios del Vaticano
Ahora, en la línea del pontificado de Jorge Bergoglio, León ha nombrado a la monja Tiziana Merleti secretaria de los Institutos de Vida Consagrada, uno de los dicasterios vaticanos. Merletti era la superiora general de las Hermanas Franciscanas de los Pobres.
Al día de hoy el dicasterio está dirigido por la prefecto Simona Brambilla, que fue la primera mujer en ocupar un “ministerio” Vaticano. Será sustituida por sor Merletti.
El más importante nombramiento femenino en las estructuras de la Curia Vaticana lo hizo Francisco al nombrar a la monja Raffaella Petrini como presidente de la gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano.
El Papa Prevost contó varias veces que fue “muy buena” la experiencia de nombrar a tres mujeres en el dicasterio de los Obispos, cuando fue titular de ese “ministerio” vaticano. La decisión fue de Francisco.
La mediación con Rusia por Ucrania
Por otra parte, los rusos afirmaron que no hay aún un acuerdo sobre la sede para las negociaciones de paz con Ucrania. El Papa dijo que ofrecía la sede vaticana. Esto no significa una mediación sino “que se miren a los ojos”. Si las partes quieren la mediación de León XIV deben pedirla.
El pontífice norteamericano nombró el jueves a su primer obispo en EEUU. Es monseñor Michael Phan, en San Diego, California.
León emitió también sus primeros decretos en las causas de los santos, promoviendo la beatificación de dos misioneros, el español Alejandro Ugarte y la colombiana Inés Arango Velázques, ambos asesinados en la selva amazónica de Ecuador.
El Papa abogó además por “la promoción del celo apostólico entre el pueblo”, que es un aspecto esencial de la renovación de la Iglesia prevista por el Concilio Vaticano II”.
Hablando en inglés ante los participantes provenientes de 120 países a la Asamblea General de las Obras Misioneras Pontificias, León XIV dijo que la Iglesia está llamada a ser “una Iglesia misionera que abre sus brazos al mundo, que proclama la palabra y se convierte en fermento de concordia para la humanidad”.
“Debemos llevar a todos los pueblos, es más, a todas las criaturas la promesa evangélica de una paz verdadera y permanente. La celebración de este Año Santo 2025 nos interpela a todos a ser peregrinos de la esperanza”.
El Papa enfatizó al final su deseo de “animarlos a seguir siendo Misioneros de la Esperanza entre los pueblos”,como proclamó Francisco antes de morir.







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