Mauricio Macri despidió a Luis Brandoni: “Un hombre realmente valiente y especial”
Cuando el pasado te condena y vos hablas de cambiar la justicia ( OPINIÓN)
Un posible candidato en medio del café me decía : “Como podemos admitir candidatos o ” ilustres" de la vieja política decir que van a cambiar la justicia siendo que fue este propio poder que condenó a uno de ellos por abuso sexual" , me repetía sin cesar.
Casi espantado no podía salir del asombro mostrando unos videos que le había llegado a sus teléfonos. Inmediatamente pasa por mi recuerdo, aquella canción que decía : "Necesito que me escuches un momento, Compañero de fatigas y de azar.Eres alguien que quiero y que respeto.Y agradezco tu tiempo y tu amistad
He roto el silencio de las hojas,con un lápiz que me ha abierto en canal.Aunque parece que ser sincero asusta Y por eso te vengo a preguntar
Para llegar, he de ser leal, Para llegar, he de continuar, Para llegar, he de ser capaz,De convertir el sueño,Con la antorcha en realidad
Para ganar, he de ser leal,Para ganar, he de continuar,Para ganar, ¿de que sirve ganar?Si no ganan conmigo,Los que vienen detrás".
Hermosa canción del rosarino Juan Carlos Baglietto. Y yo pensaba como bancar un tipo que sin miramiento te dice que quiere cambiar la justicia cuando fue ella que aplicó la sentencia correctiva de tu inmunda y falaz conducta ,para decirte que fuiste responsable de una violación que vos mismo admitiste.
No me quieras tomar como un cualquiera ,para hacerme creer la fábula de amenazas, secuestros y todo lo que se te pueda ocurrir. Y yo le decía a mi amigo que algunos han perdido el poder de la vergüenza y te hablan como profetas de las “buenas intenciones”.
Vamos derecho y al hueso en una carta que leí de la propia hijastra del actual presidente de Nicaragua, Daniel Ortega , a la postre, un violador serial de mujeres. Ella es Zoila América Narváez, quien mantiene una denuncia ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos contra su padrastro,Daniel Ortega, dijo en la oficina de la Red de Mujeres contra la Violencia que, aunque los violadores sean bendecidos por la cúpulas religiosas, no han sido perdonados por Dios. "Llamo a las mujeres a quitarse las vendas y romper el silencio en defensa de sus derechos y que vean bien a los candidatos, que tengan realmente una vida publica integra y ética", pidió.
Y fue mucho mas contundente contra este sujeto: ""Estas acciones nos evidencian que que callarnos seria aceptar la institucionalización de la violencia contra las mujeres en el ámbito privado y en el publico. Seria legalizar el abuso sexual como máxima expresión del poder y sometimiento de la dignidad humana. Seria institucionalizar la impunidad y la corrupción" .
Zoila América Narváez Murillo fue quien interpuso denuncia en 1998 en un juzgado de Managua contra su padrastro, Daniel Ortega Saavedra, a quien acusó por abusar de ella desde que tenia 11 años de edad, hechos que aún quedaron impunes. Y el siniestro personaje sigue.
En el medio de la charla, todavía recuerdo un proyecto de los ex diputados radicales, Mario Negri y Ramón Mestre sobre el Registro Nacional de Delincuentes Sexuales.
Entre los fundamentos, los legisladores cordobeses precisaban : "en el caso de los sujetos que denominamos "Delincuentes Sexuales" existe un elemento más que a los fines del espíritu de la presente ley no podemos dejar de mencionar, toda vez que los diferencia del resto de los condenados por el Sistema Penitenciario Nacional. Esto es su naturaleza Psicológica.-Existen vastos estudios criminalísticos mundiales que nos indican que el tratamiento de los delincuentes sexuales no ofrece resultados espectaculares,
Y sin duda son junto a la población de delincuentes adictos a las drogas, los sujetos que menos índice de éxito alcanzan en la literatura especializada. Así por ejemplo, en aras de lograr cierta síntesis de la doctrina señalada, el Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la Facultad de Psicología, de la Universidad de Murcia en España, concluyó que en la actualidad tenemos datos para mantener buenas esperanzas en el caso de delincuentes sexuales pedófilos y exhibicionistas, pero con los violadores apenas sí sabemos mejorar los porcentajes de éxito esperados por el mero transcurso del tiempo.
Tal vez la pregunta relevante ahora no sea la de si los delincuentes sexuales pueden ser tratados con éxito, sino esta otra: ¿podemos extraer algunos resultados alentadores de las experiencias que tenemos hasta la fecha? Las tasas de reincidencia se tornan descorazonadoras cuando señalan que la tendencia a incrementar se prolonga muchos años después de haber finalizado el tratamiento (Marshall et al., 1991), enfatizan.
El interesante proyecto soslaya: “si bien los estudios psicológicos, investigaciones criminalísticas y ensayos sobre la materia no hacen futurología en cuanto a una predicción del comportamiento de todos los sujetos que presentan esa condición, podemos afirmar que no existe tratamiento efectivo del delincuente sexual en la actualidad y que resulta muy alto el nivel de reincidencia una vez que el mismo se encuentran en libertad nuevamente”, y aquí me detengo.
Hay autoridad moral para decirte por las redes tan libre de cuerpo que tu intención es cambiar la justicia.
Si fuera integrante de cualquier fracción política , ni lo pensaría, tomo la directa decisión de apartarlo, porque por encima del horrible hecho ,tendría la obligación moral de decirle a mi propia familia y a mi propia esposa que formo parte de un partido o frente electoral con un violador confeso.
Hace un par de años , el actual diputado nacional del PRO, Hernán Lombardi en Termas de Río Hondo me decía : “Como puedo explicarle a Mauricio ( Macri) que tenemos un candidato violador confeso. Esa hora me echa de la Casa Rosada” reseñaba el ex legislador porteño al hablar puntualmente de un dirigente santiagueño que vuelve aparecer con extraña dialéctica de cambiar la justicia.
En las redes sociales abundan estos “extraños mensajes”, por decirlo de alguna manera , por eso es bueno hasta saludable, recordar a la ciudadanía santiagueña que aquellos tenebrosos y asquerosos hechos no pueden ni deben olvidarse.
No vaya ser que algún santiagueño desprevenido en aras de la reconciliación se quede con la máscara para ocultar alevosamente el delito , olvidándose de aquellas mujeres que fueran sometidas a diferentes actos brutales de violencia psicológica, física, sexual.
Santiagueños, Santiagueñas, las cosas por su nombre .
Víctor Hugo Jimenez
Redacción
diariodesantiago.com







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