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Viernes, 08 de mayo
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Los docentes argentinos que trabajan en escuelas de Estados Unidos

Argentina se encuentra entre los tres países de América con mayor cantidad de docentes trabajando en Estados Unidos a través del programa Participate Learning. Actualmente, unos 80 educadores argentinos enseñan en escuelas de los estados de Carolina del Norte, Carolina del Sur y Virginia. El salario varía según la experiencia y el nivel académico, con una base de US$45.000 anuales. Además, cuentan con una visa renovable por hasta cinco años.

Cecilia Camarero, oriunda de Río Negro, califica la experiencia como “muy buena”. Enseña en una escuela de nivel medio en Raleigh, la capital de Carolina del Norte. “Siempre me interesó ser maestra de intercambio, enseñar mi idioma y mi cultura, y lo bueno es que lo pude hacer junto a mi marido y mis dos hijos”, comenta.

El proceso de postulación está abierto de manera continua y online, permitiendo aplicar en cualquier momento del año. Entre los requisitos figuran un dominio avanzado de inglés (sin necesidad de certificación), al menos dos años de experiencia docente a tiempo completo, estar en ejercicio al momento de postularse, poseer una licencia para manejar y comprometerse a residir en Estados Unidos por un mínimo de dos años y un máximo de cinco.

Desde su creación en 1987, alrededor de 5200 profesionales de 35 países participaron en el programa, de los cuales 350 son argentinos, solo superados por los docentes de Jamaica (2000) y Colombia (1300). Ronald Ramírez, gerente de Reclutamiento Internacional del programa, explica a LA NACION que la inscripción es gratuita y que el proceso de selección incluye entrevistas individuales. “No existe un período de prueba ni cobramos tarifas a los docentes interesados”, aclara. Los seleccionados enseñan español en programas de inmersión para preescolar y primaria, español como lengua extranjera e inglés como segundo idioma en escuelas públicas.

Erica Schliemann, con 22 años de experiencia en la enseñanza primaria en la Argentina, viajó a Estados Unidos en 2021. Aunque aplicó un tiempo después, la pandemia demoró su viaje. Actualmente, enseña cuarto y quinto grado en una escuela pública, donde la metodología implica alternar días de enseñanza en español e inglés. “En el ideal, el número de alumnos es de 18, pero este año llegué a tener 38″, señala. Agrega que una diferencia clave con la Argentina es la jornada escolar de ocho horas y la exigencia del sistema: “Cuando se dice ‘nivel de voz cero’, significa silencio absoluto durante toda la jornada”.

Cecilia Camarero está radicada con su esposo y sus dos hijos.

Cecilia Camarero está radicada con su esposo y sus dos hijos.

Verónica Olivero, oriunda de Tierra del Fuego, llegó en julio de 2023 con su hija Tiziana, de 11 años. Con 15 años de experiencia como maestra de grado y profesora de inglés, ahora enseña primer grado en Burlington, Carolina del Norte. Su rol de “docente dual” implica impartir todas las materias en español. “Trabajo en equipo con las otras maestras y, a la vez, soy embajadora cultural de Argentina. En Ciencias Sociales, Ciencias Naturales y Lenguaje, incorporo contenidos de mi país”, explica. En su escuela, quienes eligen el sistema dual deben cursarlo de primero a quinto grado.

Coincide en que la experiencia es muy interesante. “Es muy lindo enseñar sobre mi país fuera del país. Siento que enseño más sobre Argentina que estando allá”, afirma.

Buena recepción

Micaela Acosta, de 31 años, nació en Buenos Aires pero se formó como profesora de inglés en Catamarca. Hace cuatro años enseña en Celma, un pequeño pueblo en Carolina del Norte. Llegó con su esposo y apenas tres años de experiencia docente. En la Celma Elementary School comenzó impartiendo solo español en el programa dual, pero ahora enseña ambas lenguas en días alternos. “Tengo 19 alumnos y los acompañé desde jardín hasta primer grado. Los padres valoran que aprendan español y en mi escuela, donde hay una gran comunidad hispana, el programa es aún más bien recibido”, cuenta.

Camarero, por su parte, enseña español en el Liggon Middle School a estudiantes de 11 a 13 años. “Lo que aprendí en Argentina es muy valorado; no tuve que empezar de cero. El sistema es distinto, pero lo que traemos nos ayuda a transitar el cambio. Hay que venir con ganas de aprender”, reflexiona.

Erica Schliemann tenía 22 años como maestra de primaria en la Argentina cuando se sumó al programa.

Erica Schliemann tenía 22 años como maestra de primaria en la Argentina cuando se sumó al programa.

La mayoría de los docentes argentinos en el programa son mujeres de entre 25 y 45 años, aunque no hay límite de edad para postularse. Una vez concluido el período de participación, deben regresar a la Argentina para aplicar su experiencia. “El objetivo es fortalecer el sistema educativo en el país de origen”, enfatiza Ramírez.

Olivero destaca que las escuelas públicas estadounidenses “se parecen a las privadas de Argentina en cuanto a organización y recursos”. Además, el número máximo de alumnos por aula ronda los 23, lo que facilita la enseñanza.

Las docentes entrevistadas valoran la experiencia y aseguran que se adaptaron sin mayores dificultades. Schliemann compara Carolina del Norte con provincias argentinas como Santa Fe o Entre Ríos: “Nos acostumbramos muy bien. Con mi esposo disfrutamos la vida al aire libre y aquí hay muchas opciones organizadas”.

Los docentes llegan con visa J1 y sus parejas con visa J2, que permite trabajar. Por ejemplo, el esposo de Acosta es docente asistente por la tarde y chofer escolar por la mañana, mientras que el de Camarero también tiene empleo.

Olivero explica que, al postularse, se les ofrecen distintas opciones de localización en Carolina del Norte, ya sea cerca de la playa, la montaña o en ciudades grandes o pequeñas. “Llegamos con un presupuesto claro. Para alquilar, una asesora local me envió fotos y videos hasta encontrar el departamento ideal. Todo fue tal como lo acordamos”, señala. También gestionó personalmente la inscripción escolar de su hija, quien recibió clases de apoyo durante un año para adaptarse al inglés. “No era bilingüe, pero aprendió y ahora cursa sin problemas”, cuenta.

Schliemann, que vive a una hora de la capital del estado, menciona que un alquiler para dos personas ronda los US$400, aunque hay opciones más costosas. “Dos personas, con un salario docente, pueden vivir cómodamente. Lo importante es que sabes cuánto vale tu dinero y que su valor se mantiene”, subraya.

Acosta admite que el cambio fue desafiante: “Pasé de profesora de inglés a maestra de grado. La cultura es diferente, pero ahora estamos totalmente adaptados”. En Cela, una casa cuesta entre US$800 y US$1000, mientras que en Clayton, una ciudad más grande donde se mudaron, el promedio asciende a US$1500. “Sin experiencia, ingresé con el sueldo base, pero los ingresos permiten una buena calidad de vida”, señala.

“Lo hicimos por la experiencia, no por el dinero”, afirma Camarero. “El sueldo inicial ronda los US$45.000 anuales, aunque varía según el estado. Lo positivo es que reconocen la experiencia previa en Argentina”. En Raleigh, el alquiler de una casa para cuatro personas oscila entre US$1300 y US$1500.

En cuanto a la cobertura médica, los docentes cuentan con el seguro nacional para trabajadores formales, con aportes compartidos entre empleado y empleador.

 

Fuente: La Nacion

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