PARA INFOBAE, EL NOMBRE DE GERARDO ZAMORA EMPIEZA A DAR VUELTA EN LA INTERNA DEL PERONISMO
Kicillof y Cristina Kirchner no tienen relación. La distancia es cada vez mayor. El acto del último sábado en Avellaneda le sirvió a Kicillof para dejar en claro lo que el arco político ya sabe y lo que el universo más despolitizado, a esta altura del partido, intuye sin demasiado esfuerzo: que él será precandidato a presidente el año que viene y que el salto que le falta para ser candidato dependerá de una PASO o del juego de presiones que, intuyen, tratará de implementar el cristinismo y el massismo.
El mandatario provincial reafirmó su voluntad de tocar nuevas canciones. En términos discursivos fue una rebelión contra las críticas internas. No dejó de tocar los acordes que cree que se deben tocar para armar un nuevo proyecto político. Es también un desafío al cristinismo, donde aseguran que sus movimientos son errados y no piensan en el bien colectivo.

En paralelo aparecen otros nombres que trabajan a otro ritmo y en otra frecuencia. Sergio Uñac, por ejemplo, mantiene el ritmo de su caminata por el interior del país y su vocación intacta de competir en unas PASO. Sergio Massa ha empezado a dar señales más claras de que quiere ser un protagonista de la discusión electoral hasta la última instancia. El nombre del santiagueño Gerardo Zamora empezó a dar vuelta otra vez en los mítines peronistas. Ese es el mundo fuera de Kicillof.
El camino es largo y sinuoso. Tiene por delante situaciones imposibles de determinar con tanto tiempo de anticipación.

Claro está que, para ser presidente, el plan, en algún momento, debe ser más ambicioso que recabar apoyos en los márgenes de algunos oficialismos provinciales. En el mientras tanto, Kicillof avanza y saltea la interna y las críticas de la gestión. Pero sí queda claro, que el principal escollo que va a tener el gobernador es indudablemente Cristina Fernández de Kirchner.
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