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La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) aprobó en la Argentina una nueva dosis semanal de 7,2 mg de semaglutida para el tratamiento de adultos con obesidad, con o sin diabetes. Hasta ahora, la dosis de mantenimiento disponible llegaba a 2,4 mg. La autorización se apoya en los resultados del estudio STEP UP, en el que las personas con obesidad sin diabetes tratadas con la dosis más alta alcanzaron una reducción promedio del peso cercana al 21% a las 72 semanas y aproximadamente una de cada tres perdió al menos el 25% de su peso corporal.

La nueva dosis, comercializada como Wegovy, puede ser una alternativa para quienes necesitan un mayor descenso de peso para mejorar problemas de salud asociados a la obesidad y no alcanzan sus objetivos con dosis inferiores. En STEP UP, los efectos adversos gastrointestinales fueron más frecuentes con 7,2 mg que con 2,4 mg (70,8% frente a 61,2%), aunque en su mayoría fueron leves o moderados. Ante pérdidas de peso que pueden superar el 20%, también cobra importancia evaluar la calidad de ese descenso, para que ocurra principalmente a expensas de la grasa y se preserve la mayor cantidad posible de masa muscular.

Según explica Mónica Katz, médica nutricionista, el objetivo de escalar el tratamiento es conseguir un descenso adicional cuando existe una razón clínica para hacerlo.

La alternativa apunta a pacientes que necesitan un mayor descenso de peso por razones médicas

La alternativa apunta a pacientes que necesitan un mayor descenso de peso por razones médicas

Entre los ejemplos menciona a personas cuyo exceso de peso continúa afectando su funcionalidad o determinadas enfermedades asociadas. “Lo usás cuando necesitás bajar de peso por un tema funcional, porque necesitás terminar de mejorar un hígado graso, una artrosis de cadera, una apnea del sueño o un problema funcional de artrosis de rodilla”, señala. También podría considerarse, agrega, cuando se busca una mayor pérdida de peso en una persona con diabetes y la respuesta obtenida con 2,4 mg resulta insuficiente.

Katz hace una distinción importante. La indicación de 7,2 mg apunta a conseguir un mayor descenso de peso y no necesariamente a potenciar los efectos cardiovasculares del fármaco. Como referencia menciona el estudio SELECT, realizado con semaglutida 2,4 mg, que mostró una reducción del 20% en eventos cardiovasculares mayores en personas con sobrepeso u obesidad y enfermedad cardiovascular establecida. Por eso, sostiene, haber sufrido previamente un infarto o un ACV no constituye por sí solo una razón para utilizar la nueva dosis.

Pero bajar más kilos abre también otro interrogante relacionado con qué tejidos se pierden durante ese proceso. Marianela Akerman, médica nutricionista y diabetóloga, destaca que el análisis de composición corporal de STEP UP mostró que alrededor del 84% del peso perdido correspondió a masa grasa. Además, se observaron reducciones en depósitos metabólicamente relevantes, como la grasa visceral y la intramuscular.

En el estudio STEP UP, la reducción promedio del peso corporal se acercó al 21% a las 72 semanas

En el estudio STEP UP, la reducción promedio del peso corporal se acercó al 21% a las 72 semanasJoNel Aleccia - AP

El 16% restante no debe interpretarse automáticamente como músculo perdido. Corresponde a masa libre de grasa, una categoría que incluye músculo, pero también agua, glucógeno, minerales y otros componentes. “Alrededor del 70–75% de la masa libre de grasa está constituida por agua. Por eso, una reducción de masa libre de grasa no puede interpretarse directamente como pérdida de músculo”, explica Akerman.

Para la especialista, los descensos de peso de esta magnitud obligan a cambiar también la forma de evaluar los tratamientos. “Ya no alcanza con evaluar cuánto peso pierde una persona. Tenemos que evaluar también qué está perdiendo y qué está preservando”, afirma. El objetivo, comenta, es conseguir que la mayor proporción posible del descenso corresponda a tejido adiposo y preservar al mismo tiempo músculo, fuerza y capacidad funcional.

Esa vigilancia puede ser particularmente relevante en adultos mayores y en personas con mayor riesgo de pérdida muscular. Akerman menciona dos herramientas centrales para reducir ese riesgo. Por un lado, asegurar un aporte suficiente de proteínas y, por otro, realizar ejercicio, especialmente entrenamiento de fuerza.

Los efectos adversos más frecuentes fueron gastrointestinales, como náuseas, diarrea, vómitos y constipación

Los efectos adversos más frecuentes fueron gastrointestinales, como náuseas, diarrea, vómitos y constipación

Durante la etapa activa de descenso de peso, las recomendaciones nutricionales que cita plantean alrededor de 1,2 a 1,5 gramos de proteína por kilo de peso ajustado por día, aunque la cantidad debe individualizarse según edad, composición corporal, función renal, actividad física y otras condiciones clínicas. A eso se suman entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada y ejercicios de fuerza al menos dos veces por semana.

La tolerancia

El otro punto central es la tolerancia. En STEP UP, los eventos adversos gastrointestinales aparecieron en el 70,8% de quienes recibieron 7,2 mg, frente al 61,2% con 2,4 mg. Los más habituales fueron náuseas, diarrea, vómitos y constipación. Pese a esa frecuencia, la mayoría fueron leves o moderados y solo el 3,3% de los participantes tratados con 7,2 mg suspendió el tratamiento debido a esas complicaciones.

“La tolerancia puede mejorar mucho con una titulación progresiva, ajustando el ritmo de aumento de la dosis a cada persona”, explica Akerman. Si aparecen síntomas digestivos, añade, puede ser necesario permanecer más tiempo en una dosis antes de aumentarla. Comer porciones más pequeñas, mantener una hidratación adecuada y evitar comidas muy grasas cuando agravan las molestias son otras medidas posibles. Si los síntomas son intensos o persistentes, deben ser evaluados antes de seguir escalando.

Así, la llegada de una dosis capaz de producir descensos de peso mayores amplía las posibilidades terapéuticas, pero también refuerza la necesidad de individualizar el tratamiento y mantener el seguimiento profesional. Akerman lo resume de esta manera: “No se trata solamente de perder peso, sino de perder principalmente grasa, preservar músculo y mejorar la salud y la capacidad funcional”.

Autor: admin