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 Creció la situación de calle de mucha gente que viene de los barrios al casco céntrico de ambas ciudades, buscando la ocasional ayuda del transeúnte o el automovilista. Ha crecido la cantidad de personas que duermen en la calle, y una notoria ausencia del Estado para tratar de asistir en medio de un clima social que es peor que el 2001.

Aquel que pide en un comercio, aquel que anda pidiendo por las mesas, aquel que se para en un semáforo, ese mundo sí ha crecido y la explicación, obviamente, es la situación económica que tenemos en la provincia y en el país. “Si para la gente con empleo formal se le hace difícil poder llegar a fin de mes, hay algunos sectores que no tienen trabajo estable o directamente no lo tienen, a los cuales busca la calle como medio de supervivencia, como herramienta para poder garantizar la comida diaria”, relata Francisco Núñez, quien desde Cáritas parroquial intenta asistir a las familias azotadas por la situación económica.

En pleno corazón de la capital santiagueña, la policía provincial tiene desplegados efectivos ante el avance de las personas de calles a los comercios. Lugares impensados como las zonas adyacentes a Roca, el corazón de la modernidad para unos pocos, son el tránsito diario de los sin recursos, en el vano intento de pedir ayuda para llevar aunque sea un kilo de pan a sus casas.   

Rivadavia y Ejército Argentino, frente a conocido supermercado, es otro de los lugares donde conviven menores de edad y discapacitados, buscando la caridad para intentar sobrevivir. Se repiten las historias a lo largo y a lo ancho de la capital santiagueña para lograr la moneda que pueda suplir la carencia.

Historias que se repiten del otro lado del río, en la ciudad de La Banda. Apenas termina la jornada laboral del mediodía o la tarde-noche de conocida carnicería y mayorista de pollos, familias enteras buscando en bolsas los restos de alimentos que son arrojados a containers, entreverados con los residuos de los domicilios particulares. Directamente se zambullen en los recipientes malolientes , llenos de moscardones.

Los estados municipales directamente no accionan, ni desarrollan una acción conjunta con las iglesias de diferentes credos, para que la dignidad humana no sea estropeada en la cara de tantos capitalinos y bandeños que ya no pueden acceder ni siquiera a un plato de comida.

 

 

Autor: admin