La alegría del jugador santiagueño Maher Carrizo y el regalo para su madre
Maher Carrizo El volante de Velez Sarsfield y la selección argentina sub20 le cumplió el sueño de regalarle a su madre una moderna vivienda con el fruto de su labor profesional. Un ejemplo de poder llegar a lograr los objetivos de vida y hacer feliz a quien representa su afecto principal.

El santiagueño de 19 años aporta en ofensiva un cambio de ritmo y una dinámica fundamentales en el andamiaje colectivo de un equipo que sabe adaptarse a situaciones y contextos.
Una de las grandes virtudes de la Albiceleste en este torneo fue entender los momentos de los partidos y, en palabras del DT; adaptarse. A Carrizo, por ejemplo, a veces le tocó formar parte de los circuitos de juego más activamente, pero en otros cotejos, como el de México, aprovechó su oportunidad y metió un gol importantísimo para abrir un partido difícil.
En definitiva, el delantero de Vélez, uno de los tantos talentos de la Fábrica en el seleccionado (Alejo Sarco, Álvaro Montoro, Gianluca Prestianni y Juan Manuel Villaba ya dejaron el Fortín, en tanto siguen Tobías Andrada y Álvaro Busso), es clave por su uno contra uno, frescura y capacidad para resolver en ataque, facetas del juego que Placente recupera de cara a la gran final, un partido tan importante como emocional.

Y justamente en ese punto también destaca Carrizo. Porque si bien no dejó el fútbol argentino, a diferencia de otros jugadores del plantel, como sus excompañeros en Vélez, es el que más partidos importantes tiene sobre el lomo.
En el elenco de Liniers, Maher ya suma tres títulos: campeonato local, Supercopa Internacional y Supercopa Argentina. En un contexto favorable, de la mano de Gustavo Quinteros, el extremo de 180 centímetros debutó y sorprendió en el primer equipo, aportando frescura y energía incluso en el tramo final, cuando el equipo entró en un bache.
A lo largo de ese exitoso 2024, Carrizo también fue campeón de la Copa Proyección, el torneo de Reserva, siendo siempre titular y figura y aportando tres goles y una asistencia en la fase final. Luego, además del título en la Liga Profesional, terminó jugando de arranque en la Copa Argentina (cayó en la final con Central Córdoba), mientras que en el último año sumó roce en más partidos calientes: el Trofeo de Campeones (0-2 vs. Estudiantes), la Supercopa Internacional (2-0 vs. Estudiantes) y la Supercopa Argentina (2-0 vs. Central Córdoba).
Carrizo también aportó cinco goles y una asistencia en 10 partidos en la CONMEBOL Libertadores, afirmándose como una pieza inamovible del equipo de Guillermo Barros Schelotto, y aunque en los cuartos de final con Racing no tuvo un buen rendimiento, alcanzó una exposición y experiencia en Primera División que ninguno de sus compañeros tuvo hasta el momento.
En eso también confía Placente, que ve en Carrizo a un jugador fundamental para conseguir la anhelada séptima estrella, 18 años después de aquel inolvidable título en Canadá 2007.
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