Escuchar artículo

Los medios oficialistas que siempre omiten la situación provincial esta vez difundieron la increíble estadística que, según Indec, se redujo la pobreza casi a la mitad. Pero hasta la UCA cuestionó la seriedad de esos números.

Los medios adeptos al zamorismo destacaron que la pobreza supuestamente se redujo a la mitad en los primeros seis meses de 2025, según la inverosímil estadística del Indec. Es más, por primera vez en mucho tiempo se publicaron las cifras de pobreza de la provincia, que tradicionalmente se omitían para no contradecir el relato oficialista.

 

En esas publicaciones se afirmó que, a diferencia de otros conglomerados de población, “en Santiago del Estero la pobreza bajó más que en otros distritos que cuentan con un mayor desarrollo industrial y a su vez, con mayor cantidad de población”.

De acuerdo al Indec, la pobreza Santiago registró un 32,5% de personas en esa situación, menor que en Catamarca (34%), también por debajo Posadas (38,1%), Gran Resistencia (48,1%), Corrientes (37,4%), Gran San Juan (36%), Gran Mendoza (33,5%), Partidos del GBA (35,3%), Concordia (49,2%), Gran La Plata (35,2%), Gran Santa Fe (35,8%) y San Nicolás – Villa Constitución (34,5%).

En aglomerados con mayor densidad industrial y poblacional como el Gran Mendoza, la pobreza fue mayor (33,5%) en este primer semestre que en Santiago. A su vez, en el mismo período del 2024, la pobreza en Santiago alcanzaba a 64% de las personas, por el feroz ajuste del gobierno nacional que golpeó la actividad pública y privada. Lo que se omitió deliberadamente es que el zamorismo replicó esa motosierra al declarar la emergencia económica que permitió adjudicar negocios multimillonarios sin licitaciones y desentenderse de numerosos subsidios, como electricidad, transporte, incentivo docente, Incluir Salud, etcétera.

“Ahora, Santiago registró 32,5% de pobreza. Es decir, bajó la pobreza a la mitad de las personas que había en esa situación en 2024. Esta medición del Indec se hace en base a ingresos, con lo cual allí se advierte que las recomposiciones salariales del gobierno provincial a la administración pública, tuvieron su efecto”, se afirmó en uno de los medios afines al gobierno. Cabe recordar que la pobreza estructural de la provincia rondó el 40% en las últimas décadas.

 

En cuanto a la indigencia -es decir, gente a la que ni siquiera le alcanza para comer-, el año pasado había crecido más de 20 puntos porcentuales en la comparación interanual al saltar de 9,1 a 29,9, o sea 20,8 puntos más, pero inexplicablemente ahora bajó al 4,7. Increíble.

La propia Universidad Católica Argentina cuestionó la seriedad de esas cifras: “Sin desconocer que se evidencian mejoras, corresponde advertir que los datos oficiales sobre representan la magnitud del alivio social“, destacaron desde el Observatorio que dirige Agustín Salvia.

”Para corregir parte de este sesgo en la evolución de los indicadores de pobreza, el Indec debería acelerar la actualización de las canastas de referencia, evaluar el impacto de los cambios en los instrumentos de captación de ingresos y transparentar su efecto sobre las series históricas“, recomendaron. Cabe recordar que las canastas utilizadas son de 2003, hace 22 años, por lo que no contemplan el peso de muchos servicios que en ese entonces ni existían.

“En contextos de alta volatilidad, tanto por fuertes incrementos en los precios como ante la desaceleración inflacionaria, la medición de la pobreza por ingresos tiende a ser menos precisa”, criticó la UCA.

En primer lugar, resulta muy difícil creer que la pobreza en la provincia haya caído del 64 al 32,5%, de un plumazo, cuando las condiciones son apenas un poco mejores, ya que se restablecieron parcialmente subsidios al boleto y la luz, pero los sueldos siguen congelados desde el último aumento de febrero. La única política salarial fue otorgar bonos extraordinarios, en negro y sin efecto en las futuras jubilaciones, para aplacar el brutal endeudamiento de la administración pública, que ya se institucionalizaron pese a su carácter teóricamente excepcional.

Esa afirmación reconoce el maquillaje que aplica el zamorismo para disimular la pobreza rampante, que es cada vez más notoria en Santiago y La Banda, pero que empeora en el interior, donde muchos municipios no aplican los bonos provinciales o lo hacen parcialmente, porque para eso deben tomar préstamos que el gobierno les descuenta de la coparticipación. En muchos municipios hay contratos vergonzosos de $70.000 mensuales, por las tareas más duras como recolección de residuos, barrido y limpieza, desmalezamiento, etcétera.

No debe perderse de vista que, en agosto renunciaron dos funcionarios clave de Indec: Guillermo Manzano, director de la Dirección de Estadísticas de Condiciones de Vida, y Georgina Giglio, directora de la Dirección de Índices de Precios de Consumo. Justamente los responsables de medir dos ítems sensibles como pobreza e inflación.

Autor: admin